Jesús tiene 31 años y trabaja en una empresa tecnológica española. A mediados de marzo de este año, compró en Amazon una pulsera inteligente para controlar el ejercicio que hacía. Como no estaba seguro de si le daría mucho uso, optó por una de una compañía china que le costó cerca de 65 euros. Sin embargo, su experiencia fue muy mala: la pulsera no medía bien su actividad, se quedaba bloqueada y no conectaba debidamente con su móvil.

Jesús escribió un comentario muy negativo sobre este producto en Amazon y, como suele dejar reseñas de otros productos en el portal, su crítica quedó por encima de muchos otros elogios. A los pocos días le llegó un mensaje del fabricante a través de Amazon preguntándole por su mala experiencia, pero, casi al unísono, un compañero de trabajo le dio un aviso: “Oye, me ha llamado un amigo que trabaja en [la empresa en cuestión], que ha visto tu comentario, te ha identificado, ha visto que trabajamos juntos y me ha pedido tu teléfono. ¿Se lo doy?”. Jesús, sorprendido por la coincidencia debido al sector en el que trabaja, accedió.

Pocas horas después, recibió la llamada de marras: “Mira, es que hemos visto tu queja sobre nuestra pulsera. Todavía estamos abriendo mercado en España y nos está costando un poco, así que, hombre, nos viene bien tener buenas reseñas”. Tras un breve intercambio de opiniones sobre la pulsera, el representante de la marca china fue al grano: “Yo te hago una propuesta, a ver qué te parece: podemos devolverte el dinero, pero a cambio de que quites ese comentario en Amazon”.

Jesús se negó, así que su interlocutor subió la apuesta: “Te devolvemos el dinero y además te regalamos uno de nuestros móviles de gama media. Tiene 3GB de RAM, 32GB de disco duro… está muy bien, y si no te interesa puedes vendérselo a alguien, a nosotros nos da igual”. El precio actual de ese móvil por entonces rondaba los 200 euros.

Jesús nos cuenta el final de la historia con sinceridad: “Acepté. Me devolvían mis 65 euros y además me regalaban un móvil de 200 euros. Yo compro mucho en Amazon y soy sincero con los comentarios. Otras veces alguna empresa me ha ofrecido devolverme el dinero a cambio de borrarlos, pero yo no quería. Pero si me quedo la pulsera, me devuelven el dinero y además me regalan un móvil que puedo vender… pues acepto, qué quieres que te diga”.

El caso de Jesús no es tan raro ni aislado como parece, sino que describe una práctica que, sin ser mayoritaria, empieza a ser frecuente entre ciertas empresas que venden sus productos en Amazon y que son conscientes de que no pueden permitirse una mala reseña por parte de un usuario descontento. Porque hasta ahora sabíamos que poner (falsos) comentarios positivos sobre un producto es un buen negocio, pero ahora resulta que también pueden sobornarte para que borres los malos.

“No se preocupe por el regalo, no le mentiré”
El caso de Jesús podría parecer anecdótico, ya que la coincidencia en el sector laboral podría haber propiciado el soborno, pero lo cierto es que las empresas que recurren a este tipo de prácticas lo hacen con cualquier tipo de usuario. A Miguel, un ingeniero informático de Ciudad Real, le pasó exactamente lo mismo hace pocas semanas con otra empresa.

Poco después de poner un comentario negativo sobre un protector de móvil que llegó con una pelusa, la empresa le mandó un ‘e-mail’ (en el que ponía en copia a otros muchos usuarios) y fue al grano: “Lamentamos mucho que el producto no haya cumplido con sus expectativas. Haremos nuestro mejor esfuerzo para resolver los problemas que ha reflejado. Además, para compensarlo, le voy a reembolsar el importe completo y enviaré un altavoz Bluetooth como regalo”, le aseguraban por ‘e-mail’.

Eso sí, todo tiene una condición previa: “Por supuesto, primero tiene que cambiar el comentario. Ahora Amazon llevará mucho tiempo para procesar el comentario si se ha cambiado. No se preocupe por el regalo, no le mentiré”.

Miguel ha hecho el cambio: “Si fuera un producto que sé que es malo y que la gente lo va a comprar ‘gracias’ a mi comentario, no lo habría aceptado. Pero, pese a este error con mi pedido, sé que es una empresa que suele hacer cosas de calidad, así que no me importó cambiar el comentario”. Ahora, Miguel está esperando su altavoz.

“Si un producto no tiene críticas… cuidado”
También sucumbió a este tipo de trampas Alicia, una pontevedresa de 27 años que trabaja en el sector de las conservas de pescado: hace poco más de un año, compró unos auriculares Bluetooth de 120 euros y, tras observar su rendimiento, dejó una reseña visiblemente negativa en Amazon. Pocos días después, en su propio buzón de Amazon, recibió un mensaje de la empresa que se los había enviado: “Me ofrecían devolverme el dinero, quedarme con los auriculares y además regalarme otro producto: podía elegir entre una tarjeta SD o un teclado inalámbrico de más de 100 euros. Elegí el teclado y luego lo vendí”.

A lo largo de este reportaje no hemos encontrado casos de usuarios que recibiesen este tipo de ‘ofertas’ y las rechazasen. Alicia nos da precisamente la clave de que este tipo de sobornos funcionen tan bien: “Mira, te soy sincera. Yo siempre hago reseñas de todo lo que compro en Amazon, pero ni me creo más importante por eso ni soy ‘influencer’ ni nada por el estilo. Si una empresa me devuelve el dinero y además me regala algo para que borre la crítica negativa que le he hecho… pues lo acepto”.

Eso sí, la lección se la lleva aprendida: “Desde que acepté el regalo, cuando me interesa un producto de Amazon y veo que no tiene ninguna opinión negativa, pero ni una sola, ya sé que ese producto es una mierda, porque deduzco que han quitado las negativas a base de regalos”.

“A veces me dan ganas de comprar productos así solo para quejarme después y que me regalen algo”, nos reconoce, pero lo cierto es que “yo no me fiaría de ni una sola reseña de productos que vea en Amazon. Muchas empresas ‘sobornan’ a los usuarios para borrar los comentarios negativos y a nosotros nos da igual borrarlos, así que las reseñas de Amazon son de todo menos fiables. Ahora, cuando quiero ver opiniones sobre un producto, me voy a cualquier sitio que no sea Amazon”.

Empleados sobornados en China y EEUU
Este periódico ha contactado con Amazon España para conocer su visión al respecto: “Amazon no tolera las prácticas engañosas y de abuso comercial en los comentarios, ya que pueden confundir y manipular las decisiones de otros clientes. Les pedimos a todas aquellas personas que sospechen que se está llevando a cabo una manipulación de contenido o que se están incumpliendo de alguna forma nuestras pautas que nos lo notifiquen. Investigaremos el asunto a fondo y tomaremos las medidas pertinentes”, nos asegura la compañía.

Pero hay una cosa que a Amazon sí le consta: los sobornos que las empresas vendedoras hacen no a los usuarios, sino a los propios empleados del gigante del ‘e-commerce’. Hace apenas un mes, el ‘Wall Street Journal’ destapaba una trama en la que los empleados de la compañía eran sobornados por diversas empresas, que les pagaban entre 80 y 2.000 dólares.

A cambio de esta ‘mordida’, los trabajadores de Amazon no solo borraban las reseñas negativas de los productos, cobrando 300 dólares por cada ‘review’ eliminada, sino que además daban a los vendedores datos confidenciales de los compradores. Amazon acabó confirmando estos hechos, que sucedieron de manera mayoritaria en China, aunque también se detectaron casos en Estados Unidos.

Lo peor es que, como hemos podido ver, a veces ni siquiera hace falta llegar a esos extremos. Para las empresas que venden sus productos en Amazon, borrar los comentarios que hablan negativamente de sus productos es tan sencillo como sobornar a dichos usuarios, a los que, por lo general, no les importa borrar un simple comentario si a cambio van a recibir regalos. Ahora, la pregunta es otra: ¿qué fiabilidad tienen las reseñas de los productos que se encuentran en Amazon?

Mas información:

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2018-10-19/sobornos-amazon-regalos-opiniones-reviews-negativas_1631403/

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