«El Estado español está utilizando a los presos para desgastar a la izquierda abertzale (…). Han puesto ahora el foco en los ongi etorris (…). Vienen cara a cara, empiezan a extenderse los sumarios en la Audiencia Nacional (…). Hay indicios de que pretenden actuar contra la estructura de Sortu».

Ésta es la voz de alarma que dio la izquierda abertzale en 2019, según se recoge en un documento intervenido por la Guardia Civil a uno de los dirigentes de la «Comisión a favor de los presos», y que puso en marcha lo que el Instituto Armado considera un intento de «encubrir» los homenajes a los presos etarras para sortear las denuncias ante la Justicia.

La conclusión es clara: «Nos corresponde adaptar el censo y el ritual de los “ongi etorris”». Había, pues, que ponerse manos a la obra. Y según consta en ese documento incautado a Haymar Altuna (encargado de «organizar» y «dinamizar» esos recibimientos en Guipúzcoa), cuatro son los pasos para intentar blanquear esos “ongi etorris”.

En esa «propuesta de adecuación de los recibimientos de presos» (que fue modificada por última vez en octubre de 2019), la red de apoyo a los presos de ETA establece como primer paso el recibimiento al preso etarra a las puertas de prisión por «la gente del pueblo». Con una premisa imprescindible: «La base principal de esto es sacar la foto oficial».

“Evitar el revuelo mediático”

No en balde –subraya la Guardia Civil en el informe entregado al juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón–, esa instantánea del preso con el mapa de Euskal Herria y la leyenda «preso eta iheslariak etxera» (presos y huidos a casa) es posteriormente difundida por «Kalera Kalera» –la enésima estructura abertzale en apoyo de los presos– a través de redes sociales, webs y medios de comunicación afines.

Con la llegada del preso etarra a su localidad natal, el documento admite que «tendremos más problemas», por lo que ofrece «diferentes opciones» para «evitar el revuelo mediático».

Como primera opción, se recoge la posibilidad de llevar a cabo el recibimiento «en un espacio cerrado o privado» o en un lugar «pequeño» del pueblo como un frontón, un cine o un teatro. Pero «sin las típicas parafernalias», subraya. Nada, por tanto, de pasillo o bengalas. En la práctica, dicen los autores del informe, la mayoría de estos actos se celebraban «alrededor de las herriko tabernas».

La Guardia Civil señala que el objetivo es eludir posibles acciones judiciales y «minimizar la repercusión e indignación» que provocan estos actos en las víctimas, pero «sin desistir o renunciar en ningún caso a la realización de los mismos».

Otra opción que se plantea el documento es organizar una manifestación a la carta en función del perfil del preso etarra (contra la política de dispersión o a favor de la libertad de los reclusos de la banda terrorista). Pero con una peculiaridad: hay que «introducir al preso en la manifestación, entre la gente», aunque con un perfil bajo, pues «no irá en la pancarta no tomará la palabra».

Un «Día de la solidaridad»

El último escenario que se pone sobre la mesa es que el homenaje se celebre en espacios públicos «pero en un lugar que sea muy discreto». En todo caso, la Guardia Civil considera que con estas maniobrar se intenta «encubrir los actos de homenaje a miembros de ETA» camuflándolos como «actos de apoyo o manifestaciones» para evitar denuncias.

El siguiente paso en esa cadena de actos de reconocimiento público a los etarras que salen en libertad es organizar al recluso una «agenda de encuentros» con el alcalde, «cuando sea posible», grupos políticos, asociaciones culturales y movimientos sociales.

Y, como colofón, uno o varios meses después, es el momento «para que los amigos del pueblo muestren su cercanía y cariño» al ex preso etarra con un denominado «Día de la solidaridad»: una comida o cena, una charla o incluso una «salida al monte». Pero se advierte: «Cuidado con la proyección que le damos, si el acto tiene lugar en un espacio cerrado deben evitarse las palabras “ongi etorri”».

Para la Guardia Civil este «Día de la solidaridad» podría tratarse del «nuevo escenario en el que el “ongi etorri” propiamente dicho se celebre sin llamar la atención». Se trata, en definitiva, que «bajo ningún concepto puedan llegar a interpretarse como actos de homenaje» o cualquier acto de honor a etarras.

«Quien lo desee tiene la oportunidad –concluye el documento– de dar el primero, el segundo, el tercero o todos los pasos».

Fuente: https://www.larazon.es/espana/20220211/z45jibq5qradrnh6wun36t6cj4.html?utm_source=break.ma

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