Pedro Antonio Sánchez, cercado por las causas judiciales de los casos Auditorio y Púnica, medita irse al extranjero junto a su familia para huir de la presión mediática. Otros políticos, sin estar envueltos en escándalos de corrupción, decidieron en el pasado apartarse de la primera línea mediática para probar suerte fuera de nuestras fronteras.

Decía Unamuno que se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte. Acosado por la corrupción, Pedro Antonio Sánchez, que rigió la Región de Murcia desde 2015 hasta el pasado abril, medita cambiar de aires con una suerte de ‘Erasmus’ a sus 41 años buscando destino en el extranjero junto a su familia para desarrollar su vida profesional lejos de la política.

El político de Puerto Lumbreras, envuelto en los casos Púnica y Auditorio, sigue aquello del «no me echan, me voy» al renunciar a su escaño de diputado en la Asamblea Regional y a la presidencia del PP murciano antes de que la formación aplicara sobre él todo el peso de los estatutos, que recogen la salida de un cargo cuando se abre juicio oral por delitos de corrupción. A la espera de juicio, Sánchez, licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, quiere abrir nuevas vías profesionales en el extranjero, según anunció en una entrevista en el diario murciano «La Verdad», después de haber sido, entre otros cargos, alcalde de su localidad, secretario general de Nuevas Generaciones del Partido Popular de la Región de Murcia, y director general del Instituto de la Juventud de la región de Murcia (1999-2003).

Exentos de los problemas de corrupción del hasta hace cinco meses presidente de Murcia, otros políticos patrios viajaron antes que Sánchez al extranjero para -en parte- desquitarse de las frustraciones y escándalos de la política nacional y autonómica. Aunque no fue imputado como sus predecesores en la cartera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Juan José Güemes (2007-2010) y Manuel Lamela (2003-2007), Javier Fernández-Lasquetty presentó su dimisión después de que la Justicia tumbara sus proyectos de «externalizar» la gestión de seis hospitales públicos y un 10% de los centros de salud, y su «euro por receta», que apenas estuvo vigente semanas. Presentó su renuncia «por rectitud y sentido de la responsabilidad» e hizo las maletas para cruzar el charco y dedicarse a la docencia en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Lasquetty puso fin a 20 años en política para impartir clase en uno de los grandes oráculos del liberalismo latinoamericano.

Viajar ensancha el espíritu pero también la cartera de muchos de nuestros políticos. Leire Pajín y Bibiana Aído, hace poco más de una década promesas del nuevo PSOE pensado por Zapatero, buscaron refugio para sus apagadas carreras en Naciones Unidas. La exministra de Sanidad renunció en 2012 a su escaño en el Congreso para recalar en uno de sus «destinos soñados»: la Organización Panamericana de la Salud (OPS) de la ONU. Desde Nueva York, un año más tarde subió otro escalón y entró en el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo como «asesora de políticas» por el que recibía entre 80.000 y 131.000 euros anuales. «No me voy a Nueva York por dinero», ha insistido. De la cartera de Igualdad, Aído, la ministra más joven de la democracia como se jactó Zapatero, marcó el camino de su amiga al instalarse en la Gran Manzana. Desde allí, ayudó a la hoy presidenta chilena, Michelle Bachelet, en ONU Mujeres. Pasó a cobrar 6.000 euros al mes. Aído ocupa en la actualidad el cargo de Representante de ONU Mujeres en la Oficina de Ecuador.

También en el lado socialista, la ex ministra de Fomento y ex eurodiputada socialista Magdalena Álvarez encontró acomodo en 2010 en un destino dorado para sus colmar sus ambiciones tras ser reemplazada por José Blanco en el ministerio: la vicepresidencia para España y Portugal del Comité de Gestión del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Cuatro años más tarde renunció. «En mi dimisión mando yo y he dimitido cuando me ha parecido oportuno, dando un paso atrás para evitar daños a mi país, al banco y a mí misma», se excusó. Como describió ABC en aquellos días, «el dinero y la polémica siempre han acompañado a la exconsejera y exministra, de nuevo en el ojo del huracán por su imputación en los ERE».

Wert, lujosa vida en París
Cuando al ministro menos valorado de la primera era Rajoy, José Ignacio Wert, cambió caminar a orillas del cañí Manzanares por la margen derecha del Sena, el columnismo español lo llamó «hacerse un Pajín». Desde la exclusiva Avenida Foch parisina, Wert ha logrado olvidarse de la malograda reválida y su 1,56 de valoración media con los 10.000 euros de sueldo mensual -casi 4.000 más que Rajoy- como jefe de la delegación permanente de España ante la OCDE, organización en la que recaló meses antes su esposa Montserrat Gomendio como directora ejecutiva. Ambos han compartido pasillos del ministerio -ella como secretaria de Estado de Educación- y, desde 2015, bulevares parisinos.

Dejan la alta política y España para mejorar su currículum y, de paso, huir de la presión mediática y las críticas.

Mas información:
https://www.abc.es/espana/abci-politicos-dejan-espana-para-olvidar-escandalos-o-simplemente-ganar-mas-dinero-201709280348_noticia.html

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